Venganza de la edad en hermosura presumida

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Cuando tuvo, Floralba, tu hermosura,

cuantos ojos te vieron, en cadena,

con presunción, de honestidad ajena,

los despreció, soberbia, tu locura.

Persuadiote el espejo conjetura

de eternidades en la edad serena,

y que a su plata el oro en tu melena

nunca del tiempo trocaría la usura.

Ves que la que antes era, sepultada

yaces en la que vives; y, quejosa,

tarde te acusa vanidad burlada.

Mueres doncella, y no de virtuosa,

sino de presumida y despreciada:

esto eres vieja, esotro fuiste hermosa.