Venganza

By Mercedes Matamoros

Me levanté febril, sin hacer ruido

a media noche; y cautelosamente,

fui a tu estancia, pensando amargamente:

-¡Podré matarlo cuando esté dormido!-.

Por tu abandono el corazón herido,

lloraba sangre! Con furor creciente

a ti lleguéme Te encontré sonriente,

de blanco sueño en el profundo olvido!

¡Cuán bello estabas! Por un breve instante,

a la luz de la lámpara, mis ojos

vieron de Apolo el poderoso encanto!

¡Entonces recordé que fui tu amante!

Junto a tu lecho me postré de hinojos,

dejé el puñal y me deshice en llanto!