- VI -

By Francisco de Aldana

Por vuestros ojos juro, Elisa mía

-así con larga paz el cielo amigo

pueda volver de nuevo a ser testigo

de aquel morir, do vida se incluía-,

que así cesó del monte el alegría

desque cesaste vos de estar conmigo,

como va por nocturno y sin abrigo,

cuando alto siente, el causador del día.

Y yo, por dar más fuerza a mi cuidado,

juré de siempre estar con baja frente

y a nunca ver mi cara me dispongo;

tal que, si alguna vez traigo el ganado

para abrevarlo en clara y fresca fuente,

los ojos cierro y nuevo curso impongo.