- VI -

By Francisco de Borja y Aragón

Con fugitivo paso este arroyuelo,

asaltando las hierbas, y las flores,

se viste alguna vez de sus colores,

y otras le influye su color el cielo.

Dejó en el monte la prisión del hielo,

y dieron por el prado sus errores,

alivio a los sedientos labradores,

risa a las guijas, y hermosura al suelo.

¡O cuánto me lastiman sus cristales!

que ahora van corriendo a su albedrío,

haciendo bienes, y alegrando males.

Después, en manos de un soberbio río,

le seguirán con pasos desiguales,

loco en invierno, y cuerdo en el estío.