- VI -
Yace tendido en la desierta arena,
que casi siempre el mar baña y esconde
de Thirsi el cuerpo; el alma alberga donde
sembró Amor las simientes de su pena:
Allí, mientras su llanto amargo suena,
entre las peñas, Eco le responde:
Thirsi, cuitado, ¿adónde estás?, ¿por dónde
saldrás a ver tu luz pura y serena?
Aquí el cielo nubloso, el viento airado,
mantiene con el mar perpetua guerra,
y él, con estas montañas, que rodea.
¡Ah de Thirsi, de dolor cercado
más que de mar! ¡Cuándo será que lea
Phili, en tu frente, lo que el pecho encierra!