- VI -

By Gutierre de Cetina

Si el justo desear, padre Silvano,

jamás pudo moverse entre pastores,

si del rabioso mal de los amores

el corazón salvaje has hecho humano,

ruega el numen celeste que la mano

de su piedad extienda a los clamores

que Dórida le hace, en los ardores

de una fiebre cruel, llorando en vano.

Si alcanzo de los dos tanta ventura,

vuestra gloria será más verdadera,

y más para sufrir mi desventura.

Y cuando lo contrario el hado quiera,

no perezca, señor, tal hermosura:

menor mal es que yo en su lugar muera.