Vida

By Armando D. García

Prolífica planicie, sembrada de promesas,

la tierra, fecundada como materno seno,

tiembla, cual si en la vida no existieran tristezas

ni hubiera en cada cáliz un sorbo de veneno.

El Sol, sobre el prodigio fértil de la semilla

bendice la fecunda entraña que procrea,

y a su calor bendito surge la maravilla

rásganse las entrañas y el germen dice: ¡sea!

En un desbordamiento de pródigos vigores

nacen los saludables brotes, entre esplendores

de una apoteosis floral y providente

Y en la inviolable regla de las fecundaciones

se inicia la tarea de las germinaciones

bajo el ojo invisible del Gran Omnipotente.