Viendo una pieza de un leño del navío anegado
¡Oh reliquia fatal de errante vaso,
vasto cadáver de uno y otro pino,
que en mucha mar preñado animó lino
y en poca tierra cerco abrevia escaso!
No en ti castigos intentó el fracaso,
que acechó entre la arena tu destino,
si en monte aquestas cosas peregrino,
selva incapaz naciste a tanto paso.
Tu patria te usurpó segur villana,
sed codiciosa te arrojó a las ondas,
siempre oprimido de la industria ajena.
Ten, pues, por puerto a aquesta playa llana,
redime a nueva inquisición tus ondas,
descansa y goza tu primera arena.