- VII -

By Francisco de Aldana

Crudas y heladas ondas fugitivas

que de mi bien la calidad hurtasteis,

cuando el hermoso pie ledas bañasteis,

al mayor sol entre mil piedras vivas;

así, tan alta suerte, ondas esquivas,

como ésta que mi luz visteis y amasteis,

nunca os dejé de honrar, pues le abrazasteis,

y siempre andéis de tal suceso altivas,

que, si de nuevo aquí volviere y ella

pisare algún peñasco helado y frío,

muy paso le digáis de esta manera:

«A ti misma te pisas, ninfa bella,

pues yo la yerba en mis riberas crío

y matas tú quien honra a mi ribera».