- VII -
Lágrimas que salís regando el seno
por vuestra antigua exercitada vía,
seguras del temor justo que había
a vos y mis suspiros puesto el freno
Creced en río tan profundo y lleno
cuando el dolor, que el alma esconde y cría
por ver sembrada la esperanza mía
en glorioso, más áspero, terreno
Y aunque mil causas dolorosas mueven
el alma a tan amago sentimiento,
esta sola razón ha de causaros
Mas tan preciosas lágrimas no deben
perderse así, ni desparcirse al viento
tan gloriosos suspiros y tan caros