- VII -

By Juan de Arguijo

Detén un poco la cobarde espada,

cruel Pompilio, ingrato, y considera

la justa empresa que a tu brazo espera,

y largos siglos ha de ser llorada

¿Posible es que se ve tu mano armada

contra el gran Tulio, a quien librar debiera

en igual recompensa de la fiera

muerte, a tu ingratitud encomendada?

¡Oh cuán poco aprovecha la memoria

del recibido bien; que al obstinado

ninguna cosa de su error le muda!

Desciendo el golpe sobre la alta gloria

de la latina lengua; derribado

deja el valor y la elocuencia muda