- VIII - Quejas disculpadas

By Pedro Soto de Rojas

Del áspero lugar la seca rama

se querella, si al fuego la condena;

la blanca vela, de la parda entena,

si su tesoro el Aquilón derrama;

si al coral falta su cerúlea cama,

se altera enardecido en tierra ajena;

el mal seguro leño en mar serena,

gimiendo, al monstruo que le rige infama.

Estos se quejan sin tener sentido,

sin tener vida: pues que vivo, siento

fuego en mi pecho, mares en mis ojos,

la boca en aire y a la tierra asido,

portentoso de amor soy vencimiento.

Deja, Fénix, que sienta mis enojos.