- VIII -

By Gutierre de Cetina

Con ansia que del alma le salía,

la mente del morir hecha adivina,

contemplando Vandalio la marina

de la ribera bética, decía:

«Pues vano desear, loca porfía,

a la rabiosa muerte me destina,

mientras la triste hora se avecina,

oye mi llanto tú, Dórida mía.

Y si tu crueldad contenta fuese,

por premio de esta fe firme y constante,

que sobre mi sepulcro se leyese,

no en letras de metal, mas de diamante,

Dórida ha sido causa que muriese

el más leal y más sufrido amante.»