- VIII -

By Hernando de Acuña

Como vemos que un río mansamente

por do no halla estorbo, sin sonido,

sigue su natural curso seguido,

tal que aun apenas murmurar se siente;

pero si topa algún inconveniente

rompe con fuerza y pasa con ruido,

tanto que de muy lejos es sentido

el alto y gran rumor de la corriente:

por sosegado curso semejante

fueron un tiempo mis alegres días,

sin que queja o pasión de mí se oyese;

mas como se me puso amor delante,

la gran corriente de las ansias mías

fue fuerza que en el mundo se sintiese.