VINCITOR
Retornas a nosotros coronando
el más caro ideal de nuestras almas;
tus glorias nuestras liras van cantando
bajo el suave mecer de verdes palmas.
Mirtos, laureles, tu camino cubren
y al son triunfal de la victoria ansiada,
frentes altivas ante tí descubren
la rosa de sus sueños perfumada.
En nuestros pechos, encendida llama,
renace fuerte el libertario grito:
¡Es la voz de la patria que te aclama
a la dulce promesa de bonanza!...
Que ya el Destino en nuestro cielo ha escrito
cual celeste milagro la Esperanza.