VIR BONUS I
¡Señor! Dios te ha llamado a su seno, y te fuiste
como un patriarca viejo, cubierto de laurel;
pero la pluma aquélla que en la niñez nos diste,
huérfana para siempre, llora sobre el papel.
Yunque de los dolores, varón perseverante,
a veces tu caída fué tu mejor victoria:
¡por tus espaldas anchas de espiritual Atlante,
subieron como hormigas los hombres a la Gloria!
Junto a la flor que llora y la oración sencilla,
va el último dolor de la última cuartilla,
que a dos generaciones en un ideal enlaza.
Mañana, al ver la losa que cubre tus quimeras,
aun dirán asombradas las gentes venideras:
¡Aquí yace el varón más bueno de la Raza!