VIR BONUS II

By Manuel Bernabé

Un día, por la senda de mi vivir complejo,

pasó un anciano noble entre la muchedumbre:

—Ese que ves—me dijo una voz,—es un viejo

Apóstol del Silencio y de la Mansedumbre.

Su corazón fué siempre como colmena abierta,

en donde las abejas de gracia peregrina

fabricaron las mieles. El que llamó a su puerta,

no volvió sin el oro de su arca y su doctrina.

Soldado y sembrador que trabajando rueda,

como agua de las manos se le fué la moneda:

y cuando se vio pobre, ya la misión cumplida,

la Pálida llegó a redimir su suerte;

¡porque Dios, justiciero, quiso darle en la muerte

lo que jamás los hombres le dieron en la vida!