VIR BONUS III
Tenía las dulzuras de las calladas fuentes
y a veces el coraje de un fuerte visionario:
sin mover una pluma acaudilló a las gentes
y cayó muchas veces, camino a su calvario.
De la contienda «antigua extintos los horrores,
elaboró en silencio otra revolución;
su hueste fué un puñado de locos soñadores,
quijotes todo ensueño y todo corazón.
¡Hermanos! bendigamos nuestra santa pobreza,
pero, también, alcemos al sol nuestra cabeza,
cuando "aves de rapiña" ultrajen nuestros llanos;
y ahora, entre los ritos y duelos de este día,
seamos lo que fuimos siempre, cuando él vivía:
pobres, pero comiendo un mismo pan de hermanos.