Virtud de la presencia del señor en la agricultura y en la guerra

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Más fertilizan mi heredad mis ojos

que el mayo que las lluvias no resista;

pues con el beneficio de mi vista,

en espigan reviven mis rastrojos.

Vuélvense los gañanes en gorgojos

si falta el dueño que al trabajo asista;

y quien espera grano, coge arista,

mal acondicionada con abrojos.

Lo mismo es la batalla que la tierra:

el que la viere dar tendrá victoria,

pues los ojos del rey arman la guerra.

El que manda y gobierna de memoria,

y a su defensa entrambos ojos cierra,

sin cetro y con bordón busca la gloria.