WINEZCA – II
¡Aquí tú! i Y éso, éso
que ocultas en la falda?
—Míralo, una guirnalda.
—Hermosa, dame un beso,
sedienta está mi boca.
—Si, y ceñiré tu frente
de sampagas de oriente...
—¡Qué lírica, qué loca!
—Loca cuando adivino
que suenas en el fin
de tu electo caminó?
¿No en mármol de Bodín
quieres verte, divino,
estatua de un jardín?