WINEZCA – III
—¡No sufras más! ¡no llores!
Si eres mi esperanza única,
si son tuyas mis flores...
No, no razgues la túnica
de tu espíritu, amigo.
Ausente, sin fortuna,
yo sonaré contigo
en mis noches de luna...
—Sangre y llanto destila
el corazón del vate.
A tu vuelta a Manila
tras el vital embate,
así has dé ser, oh Nhila,
¡para que no té mate!