WINEZCA – IV
En busca de la calma
de otro cielo y floresta,
abandonó su fiesta
el ave azul del alma.
Y ¡oh caprichos del sino!
Lejos, muy lejos ella,
se obscurece la estrella
que le alumbra el camino.
Hoy que la oculta un velo
y en su senda de abrojos
no mitigan su anhelo
aquellos labios rojos,
¡ vacía en el pañuelo
el río de sus ojos!