- X - Reprende la insolencia de los que se atreven a preguntar a Dios las causas...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Si nunca descortés preguntó, vano,

el polvo, vuelto en barro peligroso,

«¿Por qué me obraste vil o generoso?»

al autor, a la rueda y a la mano;

el todo presumido de tirano,

a nueve lunas peso congojoso

(que llamarle gusano temeroso

es mortificación para el gusano),

¿de dónde ha derivado la osadía

de pedir la razón de su destino

al que con su palabra encendió el día?

¡Oh, humo!, ¡oh, llama!, sigue buen camino:

que el secreto de Dios no admite espía,

ni mérito desnudo le previno.