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By Bartolomé Leonardo de Argensola

Suelta el cabello al céfiro travieso,

para que recompense, oh Cintia, un rato

de los muchos que usurpa el aparato

que le añade, no gracia, sino peso.

¡Cuánta más luz que coronado o preso

nos descubre, ondeando sin recato!

Y dime si en las leyes del ornato

respondió al arte con tan gran suceso.

A cabellos de mal seguro reyes

ofrezcan ambiciosos resplandores

las ondas, y las minas del Oriente.

Los tuyos, no los crespes ni los dores;

y pues crecieron en tan libre frente,

imiten su altivez, no guarden leyes.