- X -

By Gutierre de Cetina

Dórida, hermosísima pastora,

cortés, sabia, gentil, blanda y piadosa,

¿cuál suerte desigual, fiera, rabiosa,

pone a mi libertad nueva señora?

El corazón que te ama y que te adora,

¿quién lo puede forzar que ame otra cosa?

¿Amarílida es más sabia o hermosa

que tú? No sé. Contempla esta alma ahora.

¿Fue jamás de Amarílida tratado

tan bien como de ti, tan sin fiereza?

¿No me acordabas tú si yo te amaba?

Pues sin mudarme yo, ¿quién me ha mudado?

respondió el eco: «Yo, que en esta alteza

mucho tiempo tan dulce ser duraba.»