- X -
En la pequeña luz de Sesto pone
desde el puerto los ojos, y atrevido
rompe Leandro el mar, que embravecido,
a sus intentos con furor se opone
Mas él, cuidando que le muerte abone
su grande amor, se ofrece al conocido
peligro, y de las ondas ya vencido,
a amansallas en vano se dispone
«Ondas, dijo muriendo, si consiente
vuestro furor de un triste amante el ruego,
sed por un rato a mi dolor piadosas;
frenar el curso a la veloz corriente:
mostraos benignas sólo mientras llego
y cuando vuelva me anegad furiosas»