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By Juan de Arguijo

En la pequeña luz de Sesto pone

desde el puerto los ojos, y atrevido

rompe Leandro el mar, que embravecido,

a sus intentos con furor se opone

Mas él, cuidando que le muerte abone

su grande amor, se ofrece al conocido

peligro, y de las ondas ya vencido,

a amansallas en vano se dispone

«Ondas, dijo muriendo, si consiente

vuestro furor de un triste amante el ruego,

sed por un rato a mi dolor piadosas;

frenar el curso a la veloz corriente:

mostraos benignas sólo mientras llego

y cuando vuelva me anegad furiosas»