- XC - A lo atractivo de la voz de Nife
En el Sepulcro del divino Orfeo,
un rústico pastor, Nife, dormía,
y con sólo dormir, la melodía
le robó la dulzura, y el gorjeo.
Yo que soy de tus ojos fiel trofeo,
sin admitir descanso noche y día,
oyendo atentamente tu armonía,
como no he de cantar mi dulce empleo.
Tus números, tus voces, y tu gracia
son suspensión suave del sentido,
y grillos a la selva verde amena.
Vencen los contrapuntos del de Tracia,
encantos son de Amor, pasmo al oído,
y de este mar dulcísima Sirena.