- XCI - A Alfonso Ramírez de Arellano

By Fernando de Herrera

Sola y en alto mar, sin luz alguna,

con tempestad sañosa yace y viento

mi popa abierta, y no abre el negro asiento

del cielo la confusa incierta luna.

Esperanza, Arellano, ya ninguna

procuro, ni se debe al pensamiento;

fallecen fuerza y arte, y triste siento

la muerte apresurárseme importuna.

Pues el amor me olvida y cierra el puerto,

y veo en las reliquias de mi nave

que el ponto esparce y vuelve mis despojos,

la veste y armas de este amante muerto

colgad, que restan del naufragio grave,

a la ara de mis bellos dulces ojos.