- XCI -
Pensé, mas fue engañoso pensamiento,
armar de intensa nieve el pecho mío,
porque el rayo de Amor no al lento frío
rompiese el rigor duro en vivo aliento.
Procuré no rendirme al mal que siento,
y fue todo mi esfuerzo desvarío;
mi libertad perdí y mi usado brío
cobré un dolor perpetuo en mi tormento.
La llama al hielo destempló en tal suerte,
que, gastando su humor, quedó ardor hecho,
y es inexhausto fuego cuando espiro.
No puede este mi incendio darme muerte;
que cuanto de su fuerza más deshecho,
tanto más de su eterno afán respiro.