- XCII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

Mas embravezco al mar, mas inquietos

pruebo los vientos cuanto más envío

voces al cielo, y al lamento mío

responde con más ásperos efetos;

mas si llevo estos ídolos secretos,

¿por qué lo espero favorable y pío?

¿guardo, Filis, tus prendas y porfío

a pedir paz con votos imperfetos?

Osemos pues; ¿qué tiemblas, mano? Intenta

ardan las adoradas hebras de oro,

su imagen y estas letras de su dueño;

que así ronco el piloto en la tormenta,

arroja al mar las perlas y el tesoro

para librar el combatido leño.