- XCII - A Seyano, privado del emperador Tiberio, que murió arrastrado de la ple...
La Voluntad y gusto de Tiberio
en tu mano tuviste (o Gran Seyano)
pero aunque en él tuviste tanta mano;
suyo fue el Trono, y suyo fue el Imperio.
Moriste con infame vituperio
arrastrado del Vulgo, torpe, insano,
y la Cabeza, que adoró el Romano,
fue en las cocinas bajo ministerio.
A Grandes y Privados fuiste ejemplo,
que aspiran a la cumbre, y a la Alteza,
nubes pisando en máquina luciente.
Bien mereció caer, quien quiso Templo,
que en lo sublime se anda la Cabeza,
y es despeño el dosel más eminente.