- XCII -

By Fernando de Herrera

En los lucientes nudos enlazado,

ufano yo sufría mi tormento,

y en llama dulce ardía y puro aliento,

cual ave Arabia, en ella renovado.

Creía en tales lazos anudado

se escondía el cruel que el mal que siento

causa de su cadena, tan contento

cuan sin memoria alguna en mi cuidado.

Cuando los ricos cercos relazaron

el oro terso, a la aura desparcido,

y quedé nuevamente asido en ellos,

en los ramos que a suerte se enredaron

me abrasé, en vivo fuego convertido,

y amor se consumió en los bellos ojos.