- XCII -

By Gutierre de Cetina

El cielo de sus altos pensamientos

con las alas de amor ledo subía

Vandalio, y ni el peligro lo desvía

ni le ponen temor mil escarmientos.

Las nubes deja atrás, deja los vientos,

vencidos del valor de su osadía,

cuando de las palabras que decía

al sol, suenan acá tales acentos:

«Si fue temeridad, ojos del cielo,

osar tan sin valor volar tan alto,

sabiendo de Faetón el caso fiero,

consentidme una vez que sin recelo

mire vuestra beldad; después si el salto

viniera a ser mortal, mortal lo quiero.»