- XCIII -

By Bartolomé Leonardo de Argensola

¿Será posible que a mis manos muera

el león que me oprime interiormente,

y que en mí su despojo represente

la victoria segura y postrimera?

Del león a quien dio la muerte fiera

Alcides, se vistió la piel valiente,

y el mejor yelmo que aplicó a su frente

fue la cerviz y dientes de la fiera.

Y ¡qué! ¿no podré yo de este deseo,

nuevo Alcides, vengarme, siendo cierto

que creció por mi débil resistencia,

y, entrando en nueva guerra, andar cubierto

de su acuerdo feroz y de experiencia

el vencedor a un tiempo y el trofeo?