- XCIII - A una estatua de Lisi muy parecida a su dueña
Si el diáspero anima la escultura,
en el entalle, y Dórico relieve
contemplas el candor, bebes la nieve,
que adorna el esplendor de su figura.
Cedas sus tintas docta la pintura,
que sus aciertos a la sombras debe,
porque este bulto su primor atreve
a la Venus Cíprica hermosura.
La estatua (pasajero) que te admira,
es retrato de Lili soberana,
que acredita fingido la mentira.
Copia es suya, que envidia la mañana,
sino articula voz, sino respira,
es que el Original respeta ufana.