- XCIII - Ausente en soledad, aspereza
¿Amor, qué es esto en la desierta arena,
donde ya su ejercicio, el tiempo pierde;
do sólo seca escarcha, el cierzo muerde,
el hambre, no de su rigor se enfrena?
Deja, o cruel, el son de tu cadena,
que si le traes, porque de ti me acuerde,
mis gustos secos, y memoria verde
me representan tu incesable pena.
¿Hay por ventura aquí apacibles ríos?
Todo está seco, todo está abrasado;
no hay verdes hierbas, ni árboles sombríos.
Déjame Amor un rato descansado;
déjame Amor, que ya me faltan bríos,
y di que por inútil me has dejado.