-XCIV- A los apasionados por Lope de Vega
«Aquí del Conde Claros», dijo, y luego
se agregaron a Lope sus secuaces:
con la Estrella de Venus cien rapaces,
y con mil soliloquios sólo un ciego:
con La Epopeya un lanudazo lego,
con La Arcadia dos dueñas incapaces,
tres monjas con La Angélica locuaces,
y con El Peregrino un fray borrego.
Con El Isidro un cura de una aldea,
con Los Pastores de Belén Burguillo,
y con La Filomena un idiota.
Vinorre. Tifis de La Dragontea,
Candil, farol de la estampada flota
de Las Comedias, siguen su caudillo.