- XCV - A la sangre de Cloris
Al golpe de un acero delicado,
que de Cloris hirió la vena hermosa,
purpúreos hilos de jazmín, y rosa,
en fuente de cristal vio mi cuidado.
Quedé todo suspenso, y admirado,
contemplando la imagen prodigiosa,
que los carmines de la Cipria Diosa,
trocaba por lo cándido y nevado.
Cupidillo acechaba envidioso
de la sangre, que arroja la corriente,
en curso fugitivo, y delicioso.
Y dijo con las glorias impaciente:
el bien como será, si es tan hermoso
el mal, que Clori exhala de doliente.