- XCV - Tormenta de ausencia laberinto
Paso la vida ausente de tus ojos,
bien podrás conocer como la paso;
aunque es tu gran conocimiento escaso,
para medir mis pródigos enojos.
No es mi dolor común, no rayos rojos
con los que ausente el corazón abraso;
nuevo en mudo de fuego, nuevo saco,
nuevo sentir, en ásperos abrojos.
Porque el dolor extraño, me desvío;
más cuando más me aparto, más me llego,
que es laberinto este tormento mío;
y si no es laberinto, yo soy ciego,
y como de la vista desconfío,
temo el andar, y a su rigor me entrego.