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By Bartolomé Leonardo de Argensola

Ya Mercurio, no es bien que yo te siga

con ansia en la mitad del curso humano,

cuando tan fiel tu premiadora mano

de afán y de ambición me desobliga.

Próvida para sí la breve hormiga,

allá en sus trojes muerde el rubio grano,

porque no arraigue y suba a honrarse ufano

del fértil colmo en la segunda espiga.

No crezca tu favor; basta que dure;

que por ninguno de los trances varios

de ambas fortunas irritarme pienso.

No anhelo minas, ni codicio erarios,

sino una alegre mies y un firme censo,

que estos últimos ocios me asegure.