- XCVI - Al fuego de Diana y Acteón en el baño
Cristales azotaba con cristales,
vagando al cuello la madeja de oro,
que fue en trenzas, del Sol rico tesoro,
Diana salpicando sus corales.
Lascivos la servían los raudales
en curso blando, fiel, dulce, y sonoro,
cuando Acteón violando su decoro,
incendios bebe, aumento de sus males.
Ciego, y perdido mira su blancura,
expuesta a la licencia de los ojos,
arde cuando contempla su hermosura,
buscando a su pasión nuevos antojos,
velo Cintia, y transforma su figura,
castigando sacrílegos arrojos.