- XCVII - A un poeta llamado Roa, que hizo un catálogo de muchas mujeres de amor...
Deja las damas, cuyo flaco yerro
amor lo dora, e interés lo salva,
tú, que naciste entre una y otra malva,
poeta cuya lira es un cencerro.
¿Qué te ha hecho Aguilar, que lo haces perro?
Guárdate no se vuelva el perro de Alba,
que ni a copete perdonó, ni a calva
de cuantos adoraron al becerro.
Gasta en servir las damas tu talento,
no las infame tu ponzoña ruda,
que quien más las celebra más se loa.
Y al moreno de cara, y de instrumento,
si rabiare, de lejos le saluda,
si ya no quieres que tus huesos Roa.