- XCVII - A una nave que después de muchas borrascas, flotando segura, llegó al ...

By Juan de Tassis y Peralta

Este en selva constante alado pino

que los impulsos resistió de Eolo,

pisó las metas de uno y otro polo

felizmente en entrambos peregrino.

Cuyo vuelo inmortal, cuyo camino,

primer milagro al mundo, si no solo,

émulo puerto al discurrir de Apolo

en la inmortalidad a lograr vino.

Donde con nombre digno de Victoria

en los álgidos senos no hay ninguno

sin viva luz de su farol ardiente,

tal que el tiempo tributa a la memoria

del gran Jasón, del ínclito Neptuno,

náutico honor del húmedo tridente.