- XCVII -

By Fernando de Herrera

Aquel sagrado ardor que resplandece

en la belleza de la Aurora mía,

mi espíritu moviendo, al pecho envía

la pura imagen que en mi alma crece.

En ella está fijada, y de allí ofrece

al pecho su valor en compañía,

y de sí misma efectos altos cría,

con que mi ingenio y nombre se engrandece.

Vuelo tan alto, que con rayo fiero

o con ardiente sol fuera impedido

si no me diera aliento mi Luz pura;

mas, ya que muero como siempre espero,

ni en mar seré ni en río sumergido;

que el mundo me será la sepultura.