- XCVIII - A un amigo

By Fernando de Herrera

Rompió la prora en dura roca abierta

mi frágil nave, que con viento lleno

veloz cortaba el piélago sereno

y a pena escapo de la muerte cierta.

Afirme el pie yo en tierra, que la incierta

onda del mar no me tendrá en su seno,

ni de mí me podrá traer ajeno

vana esperanza de salud desierta.

Si la sombra del daño padecido

puede mover, Filipo, vuestro pecho,

huid surcar del Ponto la llanura,

y creed que en el golfo de Cupido

ninguno navegó, que al fin, deshecho,

no se perdiese falto de ventura.