- XCVIII - Lloraba esta ausencia

By Pedro Soto de Rojas

No regales la tierra, Fénix mía,

con netas perlas, de tus bellos ojos

que enriquecen el mar de mis despojos,

y están pobres sus conchas de alegría.

Antes salgan sus soles a porfía,

enjugando del alma los despojos,

y como en Cancro entre sus rayos rojos

muera la noche, y resucite el día.

Mas llora, sí, bien, llora, y de tal suerte

mares serán mis ojos con tu llanto,

que al ruido estreche su diluvio en medio.

Pyrra en el monte a solas podrá verte,

no se atribuya a este rigor espanto,

que a tal dolor difícil, tal remedio.