- XI - Piedad declarada por rigor

By Pedro Soto de Rojas

Puso en ti del autor la sabia mano

alma quieta en sangre generosa,

anciano fruto en niña flor hermosa,

divino ingenio en un sujeto humano.

Mas luego puso, ¡ay triste!, amor tirano

entre blanco jazmín y fresca rosa

la Ceraste mordaz más venenosa

que humor vertió de racional insano.

Tú, piadoso, quizás por no acabarme,

huyes y escondes su veneno esquivo

como si esto bastara a remediarme;

pero es aumento que en mi mal recibo,

pues muero cuando dejas de matarme,

y sólo el tiempo que me matas vivo.