- XI -

By Bernardino de Rebolledo y Villamizar

Señor cuya piedad, cuya clemencia,

atenta siempre a nuestro bien, retira

las flechas de rigor, los rayos de ira,

que solicita tal inobediencia.

Pues revocaste la fatal sentencia,

y del trance mortal que horror inspira,

maravilla que el Mundo absorto admira,

me arrebataste a la cruel violencia.

Desengaños produzca asombro tanto,

de tu piedad mayor efecto sea

la salud interior aun más perdida.

Anegando mis culpas en mi llanto

su imperio libre la razón posea

que restituya el alma a mejor vida.