- XI -
Veré al tiempo tomar de ti, señora,
por mí venganza, hurtando tu hermosura;
veré el cabello vuelto en nieve pura,
que el arte y juventud encrespa y dora.
Y en vez de rosas, con que tiñe ahora
tus mejillas la edad, ¡ay!, mal segura
lilios sucederán en la madura,
que el pesar quiten y la envidia a Flora.
Mas cuando a tu belleza el tiempo ciego
los filos embotaré, y el aliento
a tu boca hurtaré soberana,
bullir verás mi herida, arder el fuego;
que ni muere la llama, calmo el viento,
ni la herida, embotado el hierro, sana.