- XI -

By Hernando de Acuña

En extrema pasión vivía contento

por vos, señora, y cuánto más sentía

sólo un mirarme o veros deshacía,

o al menos aliviaba, mi tormento.

Hora quisiste que de fundamento

cayese en tierra la esperanza mía

con declararme lo que no entendía,

de torpe hasta mi entendimiento.

De esto nació un desdén por cuya mano

en término muy corto se ha deshecho

la fábrica que Amor hizo en mil años.

Yo miro, ya seguro desde el llano,

el risco en que me vi y el paso estrecho,

quedando ya seguro de mis daños.